Arbusto suculento originario de la isla de Madagascar, donde llegan a convertirse en árboles. De tallo grueso cubierto de espinas, crece en lugares cálidos y soleados con escasos cuidados.
Pachypodium lamerei, conocido comúnmente como palma de Madagascar (aunque no es una palmera), es una planta suculenta muy llamativa y estructural, originaria del sur de Madagascar. A pesar de su aspecto exótico, es sorprendentemente fácil de cultivar en climas cálidos o como planta de interior en zonas más frías.
Este arbusto suculento puede llegar a crecer varios metros de altura en su hábitat natural, adquiriendo un porte casi arbóreo. Su tallo es grueso, cilíndrico y está densamente cubierto de espinas afiladas que actúan como defensa natural frente a los herbívoros. Este tallo almacena agua, lo que le permite sobrevivir en ambientes secos y soleados durante largos periodos de sequía.
En la parte superior del tallo, desarrolla un penacho de hojas largas, estrechas y brillantes, que recuerda a las hojas de una palmera, de ahí su apodo. Bajo condiciones óptimas y con buena luz, Pachypodium lamerei puede producir flores grandes, blancas y fragantes, similares a las de las adelfas, aunque esto ocurre más fácilmente en ejemplares adultos y bien establecidos.
Por su resistencia, belleza escultórica y bajo mantenimiento, es una planta ideal para colecciones de suculentas, jardines xerófitos o interiores muy luminosos. Prefiere suelos bien drenados y riegos moderados, dejando secar completamente el sustrato entre riegos. No tolera las heladas, por lo que en zonas frías debe protegerse del frío o cultivarse en maceta para poder trasladarse en invierno.
Foto principal de la ficha por hh oldman (CC BY-SA 3.0)
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