¿Es el otoño la nueva primavera para plantar?

otoño es la nueva primavera para plantar

Cuando pensamos en llenar el jardín de nuevas plantas, casi automáticamente pensamos en primavera. Los días se alargan, suben las temperaturas y los viveros vuelven a llenarse de color.

Pero cada vez se insiste más en una idea que puede parecer contradictoria: para muchas plantas, el otoño puede ser incluso mejor momento para plantar que la primavera.

Y en buena parte de España, donde el verano puede convertirse en la época más difícil del año para una planta recién instalada, tiene bastante sentido.

En otoño la parte visible del jardín se ralentiza, pero bajo tierra muchas raíces todavía pueden seguir creciendo.

¿Por qué plantamos tanto en primavera?

La primavera tiene algo difícil de competir: todo parece decirnos que es hora de plantar.

Las temperaturas suben y las plantas comienzan a crecer rápidamente. El problema es lo que viene después.

Un árbol, arbusto o planta vivaz colocado en el jardín en abril o mayo puede disponer solamente de unas semanas para desarrollar nuevas raíces antes de encontrarse con temperaturas elevadas, mayor evaporación y necesidad de riegos frecuentes.

En climas de veranos suaves esto puede no ser especialmente problemático. En buena parte de la península ibérica, la historia es diferente.

En otoño ocurre casi lo contrario

infografia sobre plantar en otoño

Cuando termina el verano, el aire empieza a refrescarse, pero el suelo conserva durante bastante tiempo el calor acumulado durante los meses anteriores.

Eso crea una situación muy interesante.

La planta pierde menos agua que durante el verano y su parte aérea puede ralentizar progresivamente el crecimiento, mientras las raíces todavía encuentran unas temperaturas adecuadas para desarrollarse.

Además, con la llegada de las lluvias otoñales disminuye normalmente nuestra dependencia del riego.

En lugar de pedirle a la planta que crezca rápidamente, le estamos dando tiempo para instalarse.

Lo importante está ocurriendo bajo tierra

Una planta puede parecer bastante tranquila durante el otoño y, sin embargo, estar haciendo algo fundamental: desarrollar su sistema radicular.

Mientras las condiciones del suelo sean adecuadas, muchas especies pueden continuar produciendo raíces aunque su crecimiento exterior sea mucho más discreto.

Y ahí está una de las grandes ventajas de plantar en esta época.

Una planta introducida en octubre puede llegar a la primavera siguiente con varios meses de ventaja bajo tierra.

Cuando vuelvan el calor y los días largos, no empezará desde cero.

La verdadera prueba llegará en verano

Probablemente esta sea la razón más interesante para replantearnos el calendario.

Imaginemos dos arbustos iguales.

Uno se planta en otoño y el otro en primavera.

Cuando llegue julio, el primero habrá tenido otoño, parte del invierno y primavera para establecer su sistema radicular. El segundo quizá lleve solamente unos meses en el terreno.

En lugares con veranos calurosos y secos, esa diferencia puede ser enorme.

Cuanto mejor establecido esté el sistema radicular antes del verano, menos vulnerable será la planta a los periodos de calor y falta de agua.

Esto no significa que podamos olvidarnos del riego durante su primer año, pero sí podemos darle una considerable ventaja inicial.

¿Qué plantas se benefician especialmente?

El otoño resulta especialmente interesante para muchas plantas que permanecerán varios años en el mismo lugar.

Por ejemplo:

  • árboles
  • arbustos
  • rosales
  • plantas vivaces
  • aromáticas perennes
  • trepadoras
  • numerosos frutales
  • bulbos de floración primaveral

También es una excelente época para muchas siembras, aunque aquí entran en juego otros factores: cada especie tiene unas temperaturas determinadas para germinar y algunas necesitan pasar el invierno antes de hacerlo.

Por eso plantar y sembrar en otoño no significa simplemente trasladar todo lo que haríamos en primavera a septiembre u octubre.

brotes con raices creciendo

Pero otoño tampoco es siempre la respuesta

No existe una estación perfecta para todas las plantas.

Las especies sensibles al frío pueden tener dificultades si las plantamos poco antes de las primeras heladas. Una planta tropical o subtropical recién trasplantada, por ejemplo, puede beneficiarse mucho más de disponer de toda la primavera para establecerse antes del invierno.

También importa muchísimo dónde vivimos.

En una zona mediterránea de inviernos suaves, el otoño puede ofrecer un periodo de establecimiento extraordinariamente largo. En una zona de montaña donde las heladas llegan pronto, la ventana disponible será mucho menor.

Y tampoco conviene plantar en un suelo completamente encharcado o trabajar una tierra excesivamente húmeda simplemente porque el calendario diga que estamos en la época adecuada.

No es lo mismo Málaga que Burgos

Los calendarios de jardinería suelen cometer un pequeño pecado: poner una fecha a algo que en realidad depende del clima.

«Plantar en octubre» puede significar cosas completamente diferentes según el lugar.

En las regiones mediterráneas, el descenso de las temperaturas y el regreso de las lluvias pueden marcar el comienzo de una larga temporada de crecimiento para numerosas especies.

En regiones frías, en cambio, interesa plantar con suficiente antelación para que las raíces comiencen a establecerse antes de que el suelo se enfríe demasiado.

Por eso es mejor observar temperaturas, lluvias y previsión de heladas que limitarse a mirar el mes en el calendario.

Entonces, ¿la primavera ha dejado de ser la mejor época?

No exactamente.

La primavera seguirá siendo fantástica para multitud de cultivos y plantas, especialmente para aquellas sensibles al frío. Lo que quizá deberíamos abandonar es la idea de que todo debe plantarse en primavera.

Para árboles, arbustos y muchas plantas perennes, el otoño ofrece algo que la primavera no siempre puede proporcionar: tiempo.

Tiempo para producir raíces, adaptarse al nuevo suelo y llegar mejor preparadas al momento más exigente del año.

Y con veranos cada vez más difíciles para nuestros jardines, esa ventaja resulta especialmente interesante.

Así que cuando las temperaturas empiecen a bajar y parezca que la temporada de jardinería está terminando, quizá esté ocurriendo justo lo contrario.

Para muchas plantas, una de las mejores épocas para empezar acaba de comenzar.

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