El olivo, uno de los árboles más antiguos cultivados por el ser humano y símbolo de la agricultura mediterránea, da un paso decisivo hacia la conservación de su diversidad genética. Por primera vez, semillas de distintas variedades de olivo serán depositadas en la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, un lugar creado para proteger los cultivos esenciales de la humanidad frente a crisis futuras.
Esta iniciativa cuenta con la participación del Consejo Oleícola Internacional (COI), que refuerza así su compromiso con la preservación del patrimonio agrícola mundial y con la protección de un cultivo clave tanto a nivel económico como cultural.
¿Qué es la Bóveda Global de Semillas de Svalbard?
La Bóveda Global de Semillas de Svalbard se encuentra en el Ártico, en una isla remota de Noruega, y funciona como una gran copia de seguridad de las semillas del planeta. Su misión es conservar duplicados de semillas procedentes de bancos genéticos de todo el mundo, manteniéndolas en condiciones óptimas durante largos periodos de tiempo.
Gracias a su ubicación en una montaña de roca sólida y a las bajas temperaturas naturales del entorno, las semillas pueden permanecer viables durante décadas o incluso siglos. La bóveda está pensada para actuar en situaciones extremas, como conflictos, catástrofes naturales o los efectos más severos del cambio climático.
El papel del Consejo Oleícola Internacional
El COI es el organismo intergubernamental de referencia en el sector del olivar y del aceite de oliva. Desde su creación, trabaja para fomentar prácticas sostenibles, la cooperación científica y la protección de la diversidad varietal del olivo, especialmente en las regiones donde este cultivo forma parte esencial del paisaje y la economía rural.
Con el depósito de semillas en Svalbard, el COI da un paso más allá de la investigación y la promoción, apostando por una estrategia de conservación a largo plazo que garantice que las variedades actuales puedan recuperarse en el futuro si se pierden en sus zonas de origen.
Un hito para la biodiversidad agrícola
La inclusión del olivo en la Bóveda Global de Semillas supone un reconocimiento a su valor estratégico como cultivo y a la necesidad de proteger su diversidad genética. Existen cientos de variedades adaptadas a climas, suelos y usos muy distintos, y conservar esta riqueza es clave para afrontar los retos agrícolas de las próximas décadas.
Este depósito no solo protege semillas, sino también historia, paisaje y conocimiento agrícola acumulado durante miles de años. Un recordatorio de que conservar semillas hoy es invertir en la alimentación y la biodiversidad del mañana.
