La chirivía es conocida por su raíz, empleada como hortaliza, muy relacionada con la zanahoria. Antes de la importación de la patata con el descubrimiento de América, la chirivía ocupaba su lugar.
La chirivía es una planta bienal cultivada por su raíz carnosa y comestible. Produce raíces largas, de color blanco cremoso y sabor dulce, con un aroma característico que recuerda a la mezcla de zanahoria y apio. Se adapta bien a climas templados y soporta heladas suaves, siendo una excelente opción para huertos de otoño e invierno.
Tradicionalmente, sus raíces se utilizan cocidas, asadas o en purés, y se valoran también sus hojas tiernas en ensaladas o para aromatizar caldos. Su cultivo aporta diversidad en la huerta y permite almacenar la raíz durante meses en condiciones frescas y secas.
Siembra las semillas directamente en el terreno a 1-2 cm de profundidad, en un suelo suelto, profundo y bien drenado para permitir el desarrollo de raíces largas y rectas. Mantén el suelo húmedo sin encharcar. Germina mejor entre 10-20 °C, emergiendo en 10-20 días. Cuando las plántulas tengan varias hojas verdaderas, aclara dejando 15-25 cm entre plantas. Prefiere exposición a pleno sol o semisombra ligera.
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Ficha técnica
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