7 semillas que agradecerán pasar el invierno fuera

semillas para estratificar

Hay semillas que parecen empeñadas en no germinar aunque tengan humedad, buena temperatura y un sustrato adecuado. Y, en algunos casos, el problema es precisamente ese: todavía no han pasado por el invierno que esperaban.

Muchas plantas de climas templados producen semillas con algún grado de dormancia. En la naturaleza caen al suelo, permanecen durante semanas o meses expuestas al frío y a la humedad y solo después quedan preparadas para germinar.

Podemos imitar ese proceso mediante la estratificación fría, normalmente manteniendo las semillas húmedas y a baja temperatura durante un periodo determinado. O, si nuestro clima lo permite, podemos dejar que el propio invierno haga el trabajo.

Estas siete son buenos ejemplos, aunque hay una advertencia importante: la duración y necesidad del tratamiento puede variar entre especies e incluso entre lotes de semillas.

1. Equinácea

Las equináceas pueden germinar sin tratamiento previo, pero cuando la germinación resulta lenta o irregular, unas semanas de frío húmedo pueden ayudar.

La RHS recomienda para Echinacea una siembra superficial y señala que, si las semillas no germinan, pueden necesitar un periodo de estratificación fría y húmeda.

Es una forma sencilla de reproducir lo que ocurre naturalmente con estas vivaces norteamericanas: las semillas maduran, llega el invierno y la germinación queda reservada para condiciones posteriores más favorables.

2. Asclepias

Aquí el frío puede marcar una diferencia mucho más clara.

Numerosas Asclepias de climas templados responden muy bien a la estratificación fría. En especies como A. tuberosa, A. incarnata o A. viridis, suele recomendarse aproximadamente un mes de frío húmedo, aunque algunas especies pueden requerir periodos diferentes.

No todas las asclepias se comportan igual: las especies tropicales, por ejemplo, no necesariamente necesitan este tratamiento. Por eso conviene conocer siempre la especie concreta antes de meter las semillas en el frigorífico.

3. Liatris spicata

Las espigas violetas de Liatris spicata esconden otra planta que agradece haber conocido el invierno antes de germinar.

Sus semillas pueden germinar sin estratificación, pero la germinación mejora después de aproximadamente cuatro a seis semanas de frío húmedo. Otra posibilidad es sembrarlas directamente al exterior en otoño o a comienzos del invierno.

Eso sí, aquí hará falta algo más que paciencia para germinar: las plantas obtenidas desde semilla normalmente no florecen hasta su segundo o tercer año.

4. Acer spp.

Los arces son uno de los mejores ejemplos de árboles cuyas semillas utilizan el invierno como parte de su calendario.

Muchas especies de Acer necesitan semanas o meses de estratificación fría y húmeda. En Acer palmatum, por ejemplo, se recomiendan habitualmente entre 60 y 120 días de frío; A. platanoides puede requerir alrededor de 90–120 días y A. saccharum, aproximadamente 35–90 días.

Pero no todos los arces siguen esta regla. Acer saccharinum, por ejemplo, puede germinar inmediatamente al madurar y no necesita estratificación.

Así que aquí más que nunca conviene mirar la especie concreta.

5. Pseudotsuga menziesii

El abeto de Douglas (Pseudotsuga menziesii) también responde positivamente al frío.

La estratificación afecta tanto a la velocidad como al porcentaje de germinación, y ensayos realizados con distintas procedencias han encontrado mejoras después de aproximadamente un mes de frío.

En la naturaleza, las semillas caen al suelo y pasan parte del invierno antes de que llegue el periodo principal de germinación.

Es otra estrategia lógica: retrasar el nacimiento de la plántula hasta que el momento del año resulte más favorable.

6. Vaccinium spp.

Arándanos y otros Vaccinium merecen una pequeña explicación porque aquí también hay bastante variación.

En algunas especies la estratificación fría mejora o acelera la germinación, mientras que otras pueden germinar perfectamente sin ella. En Vaccinium angustifolium y V. corymbosum, por ejemplo, los manuales de propagación contemplan entre 0 y 60 días de estratificación dependiendo del origen y del lote.

En Vaccinium vitis-idaea también se han obtenido buenos resultados después de varios meses a temperaturas próximas a 0–5 °C.

Aquí hay otro detalle importante: muchas semillas de Vaccinium necesitan luz para germinar, por lo que no conviene enterrarlas profundamente.

7. Ilex spp.

Los acebos son el caso perfecto para terminar la lista porque muestran que algunas semillas pueden ponérnoslo bastante más difícil.

En Ilex, el problema no siempre se resuelve con unas semanas de frigorífico. Muchas especies presentan una dormancia compleja y pueden necesitar primero un periodo cálido y húmedo y después otro frío.

En algunas especies la germinación puede tardar hasta el segundo o tercer año después de la siembra.

La RHS recomienda precisamente sembrar Ilex aquifolium en otoño en un ambiente frío, dejando que las estaciones hagan su trabajo.

Es una de esas semillas con las que no ver nada durante meses no significa necesariamente que algo haya salido mal.

¿Qué es exactamente la estratificación fría?

No consiste simplemente en guardar semillas secas en el frigorífico.

Normalmente hablamos de estratificación fría y húmeda: la semilla permanece hidratada, pero no empapada, durante varias semanas a temperaturas bajas.

En casa suele hacerse colocando las semillas en un medio ligeramente húmedo —papel, vermiculita, arena u otro material adecuado— dentro de un recipiente o bolsa y manteniéndolas en el frigorífico.

El objetivo es imitar lo que ocurriría bajo tierra durante el invierno.

proceso de estratificación fria de semillas

¿Y si las sembramos directamente fuera?

También puede funcionar.

De hecho, es posiblemente la forma más natural: sembramos en otoño y dejamos que lluvia, humedad y bajas temperaturas hagan la estratificación.

Pero tiene inconvenientes.

Las semillas pueden sufrir ataques de roedores o aves, el sustrato puede secarse o encharcarse y, sobre todo, no todos los inviernos son suficientemente fríos.

En una zona mediterránea muy suave, por ejemplo, una especie que necesita varias semanas alrededor de 4–5 °C quizá no reciba un tratamiento suficientemente largo. En ese caso, el frigorífico permite tener mucho más control.

El frío no hace germinar la semilla: la prepara

Esta es probablemente la idea más importante.

La estratificación no significa que una semilla vaya a germinar dentro del frigorífico. Lo que hacemos es reducir o eliminar mecanismos de dormancia que impedían la germinación.

Después, cuando la semilla encuentra humedad, oxígeno y temperaturas adecuadas, puede comenzar el crecimiento.

Es una adaptación extremadamente útil: evita que una semilla germine justo antes de un invierno que podría matar a la pequeña plántula.

No tengas prisa por tirar un semillero

Con este tipo de especies, la paciencia forma parte del cultivo.

Algunas germinan después de unas semanas. Otras necesitan meses. Y especies como ciertos acebos pueden atravesar más de un ciclo estacional antes de hacerlo.

Así que si este otoño siembras alguna de ellas y durante semanas parece que no sucede absolutamente nada, quizá esté ocurriendo justo lo que necesita.

A veces, para que una semilla despierte en primavera, primero tiene que pasar por el invierno.

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