El anacardo (Anacardium occidentale), también conocido como cajú, marañón o merey, es un árbol tropical originario de Sudamérica y actualmente cultivado en numerosas regiones cálidas del mundo. Es conocido principalmente por sus anacardos comestibles, aunque la planta resulta también muy ornamental por su follaje perenne y su peculiar fructificación.
Lo que habitualmente llamamos anacardo se desarrolla en el extremo de una estructura carnosa conocida como manzana de cajú o pseudofruto. El verdadero fruto es la estructura arriñonada situada debajo de esta, en cuyo interior se encuentra la semilla comestible.
Es un árbol amante del calor, el sol y los terrenos bien drenados. Puede cultivarse desde semilla con relativa facilidad si esta es fresca y se mantienen temperaturas suficientemente elevadas.

🌱 Siembra de semillas de anacardo
Para sembrar anacardos deben utilizarse frutos-semilla completos destinados a propagación, con su cubierta intacta. Los anacardos vendidos para consumo no sirven normalmente para este propósito, ya que han sido procesados para hacerlos seguros y comestibles.
1. Seleccionar semillas adecuadas
Utiliza semillas completas, bien formadas y, preferiblemente, lo más frescas posible. La viabilidad disminuye durante el almacenamiento, especialmente si las semillas se conservan en condiciones cálidas o húmedas.
No abras ni retires la cubierta exterior. Esta contiene sustancias irritantes y cáusticas que pueden provocar lesiones en la piel.
2. Remojar antes de sembrar
Introduce las semillas completas en agua durante aproximadamente 12–24 horas. El remojo ayuda a hidratar la cubierta y proporciona a la semilla la humedad necesaria para comenzar el proceso de germinación.
Utiliza guantes para manipularlas y lávate las manos después.
3. Preparar un recipiente profundo
El anacardo desarrolla rápidamente una raíz principal, por lo que es preferible sembrarlo directamente en una maceta relativamente profunda en lugar de utilizar pequeños alvéolos.
Llena el recipiente con un sustrato ligero, aireado y muy bien drenado y humedécelo antes de sembrar.
4. Sembrar la semilla
Coloca una semilla por recipiente y entiérrala aproximadamente 2–3 cm. No necesita luz para germinar.
Evita compactar demasiado el sustrato sobre ella: debe conservar suficiente aireación para que la nueva raíz pueda desarrollarse con facilidad.
5. Mantener calor y humedad moderada
Coloca las macetas en un lugar cálido y mantén el sustrato ligeramente húmedo, pero nunca empapado. El exceso de agua durante esta etapa puede provocar que la semilla se pudra antes de germinar.
Cuando aparezca la plántula, sitúala progresivamente en una posición muy luminosa.


🌡️ Germinación
El calor es uno de los factores más importantes para conseguir una buena germinación.
Una temperatura de aproximadamente 25–30 °C resulta adecuada. Con semillas frescas y buenas condiciones, la germinación puede comenzar aproximadamente en 1–3 semanas, aunque algunas semillas pueden tardar más.
Las semillas no necesitan luz para germinar y pueden permanecer completamente cubiertas por el sustrato. Tras la emergencia, en cambio, las plántulas necesitan abundante iluminación.
Temperaturas bajas combinadas con un sustrato demasiado húmedo aumentan considerablemente el riesgo de pudrición.
🗓️ Cuándo plantar
En climas tropicales, la siembra puede realizarse cuando existan temperaturas cálidas y estables, preferentemente coincidiendo con una época favorable para el establecimiento de las plantas jóvenes.
En climas templados, la mejor época suele ser la primavera o principios del verano, cuando aumentan tanto la temperatura ambiental como las horas de luz.
También puede germinarse durante otras épocas del año si se dispone de un propagador calefactado y suficiente iluminación.
Las plantas jóvenes deben protegerse especialmente del frío. El anacardo es una especie tropical y no tolera las heladas.

🌱 Sustrato y suelo
El anacardo tiene una característica importante: necesita un drenaje excelente. En sus regiones de cultivo puede prosperar incluso en terrenos arenosos y relativamente pobres donde otras especies productivas presentan dificultades.
Los suelos franco-arenosos o arenosos, profundos y bien aireados son especialmente apropiados. Su potente sistema radicular permite que los árboles establecidos toleren periodos secos, pero las raíces sufren rápidamente cuando permanecen en terrenos saturados de agua.
Prefiere un suelo ligeramente ácido, aproximadamente entre pH 5,5 y 6,5, aunque puede adaptarse a un intervalo algo mayor si las demás condiciones son adecuadas.
Los suelos arcillosos no impiden necesariamente su cultivo, pero deben disponer de un drenaje muy bueno. Si después de las lluvias el agua permanece acumulada durante largos periodos, el lugar no es adecuado sin una mejora previa del drenaje.
En maceta puede utilizarse un sustrato universal de calidad combinado con una proporción generosa de material aireante y drenante, como perlita, piedra pómez o arena gruesa.
☀️ Ubicación
El anacardo necesita pleno sol y temperaturas elevadas.
Los árboles establecidos deben recibir numerosas horas de sol directo. Una exposición insuficiente produce un crecimiento más débil y, sobre todo, dificulta la floración y fructificación.
También agradece espacios abiertos y cálidos. Los ejemplares jóvenes pueden protegerse inicialmente de condiciones extremas, pero deben acostumbrarse progresivamente al sol directo.
En zonas subtropicales donde pueda cultivarse al aire libre, resulta recomendable situarlo en el lugar más cálido y protegido disponible.
🌳 Crecimiento y trasplante
El anacardo puede desarrollarse con bastante rapidez cuando dispone de calor y buenas condiciones.
Las plantas jóvenes forman una raíz principal importante, por lo que no conviene mantenerlas demasiado tiempo en recipientes pequeños. Cuando las raíces hayan colonizado la maceta, debe realizarse el trasplante procurando alterar el cepellón lo menos posible.
Si va a cultivarse definitivamente en el terreno, conviene elegir bien su ubicación desde el principio. Con los años puede convertirse en un árbol de copa amplia que necesita bastante espacio.
En maceta puede mantenerse durante un tiempo, pero su tamaño y sistema radicular hacen que a largo plazo resulte mucho más adecuado el cultivo en suelo en climas compatibles.
💧 Riego
Durante la germinación y los primeros meses, el anacardo necesita cierta regularidad en el suministro de agua. Riega cuando la capa superior del sustrato comience a secarse, sin mantenerlo permanentemente húmedo.
Una vez establecido en el terreno, desarrolla una considerable resistencia a la sequía. Esto no significa que no responda favorablemente al agua: un suministro adecuado durante el crecimiento, floración y desarrollo de los frutos puede mejorar considerablemente su productividad.
El principal riesgo es el exceso de humedad alrededor de las raíces. Entre dos riegos debe existir suficiente aireación en el terreno.
🌼 Abonado
Durante las primeras etapas interesa favorecer un crecimiento equilibrado y la formación de un buen sistema radicular.
Puede incorporarse compost bien maduro al terreno antes de plantar y realizar aportes moderados de un fertilizante equilibrado durante la época de crecimiento.
Cuando el árbol alcanza edad reproductiva, la nutrición debe mantenerse equilibrada. Un exceso de nitrógeno puede estimular un crecimiento vegetativo muy vigoroso sin mejorar proporcionalmente la producción de flores y frutos.
En maceta son necesarios aportes más regulares, pero siempre evitando concentraciones elevadas de fertilizante.
🌼 Floración y polinización

El anacardo produce numerosas flores pequeñas agrupadas en panículas terminales. En una misma inflorescencia pueden aparecer flores masculinas y flores hermafroditas.
La polinización se realiza principalmente mediante insectos. Cuando existen buenas poblaciones de polinizadores no suele ser necesaria ninguna intervención manual.
Los árboles obtenidos desde semilla necesitan varios años para alcanzar la madurez reproductiva. Además, al tratarse de reproducción sexual, el nuevo árbol no tiene por qué conservar exactamente las características productivas de la planta de la que procedía la semilla.
Por este motivo, en plantaciones comerciales suelen utilizarse variedades seleccionadas propagadas vegetativamente cuando se pretende conservar unas características concretas.
🍎 El fruto y la manzana de cajú
La fructificación del anacardo es una de las más curiosas entre los árboles tropicales.


Tras la fecundación se desarrolla primero el verdadero fruto, de forma arriñonada. Posteriormente, el pedúnculo situado sobre él aumenta considerablemente de tamaño y se vuelve carnoso, formando la denominada manzana de cajú.
Esta parte carnosa puede adquirir tonos amarillos, naranjas o rojos y es comestible cuando está madura. En los países productores se consume fresca y también se utiliza para elaborar zumos y otros productos.
En su extremo se encuentra el verdadero fruto del anacardo, dentro del cual está la semilla que conocemos comercialmente como anacardo.
⚠️ Importante: no abrir ni comer anacardos crudos recién recolectados
La cubierta que rodea la semilla contiene un líquido rico en sustancias fuertemente irritantes y cáusticas, relacionadas con las presentes en otras especies de la familia Anacardiaceae.
Por esta razón, los anacardos destinados al consumo pasan por tratamientos específicos antes de que la semilla sea extraída y comercializada.
No debe abrirse con las manos desnudas, tostarse de manera improvisada ni consumirse directamente un anacardo recién recogido del árbol. La manipulación y procesamiento del fruto requiere medidas adecuadas de protección y conocimientos específicos.
Los llamados “anacardos crudos” que se comercializan como alimento ya han sido procesados para eliminar de forma segura la cubierta problemática.
✂️ Mantenimiento y poda
Durante los primeros años puede realizarse una poda de formación ligera para favorecer una copa equilibrada y eliminar ramas demasiado bajas, cruzadas o mal orientadas.
Una vez formado el árbol, las podas deben centrarse principalmente en eliminar madera seca o dañada y mantener una copa suficientemente aireada.
Las podas excesivas no son necesarias y pueden retrasar la entrada en producción.
🐛 Plagas y enfermedades habituales
Los problemas dependen mucho de la región donde se cultive. El anacardo puede verse afectado por diferentes insectos que atacan hojas, brotes, flores o frutos.
En condiciones excesivamente húmedas también pueden desarrollarse enfermedades fúngicas, especialmente sobre flores, brotes jóvenes y frutos.
Mantener el árbol bien ventilado, evitar el encharcamiento y retirar partes claramente enfermas ayuda a reducir numerosos problemas.
¿Se puede cultivar un anacardo en España?
El principal obstáculo no es la germinación, sino el clima necesario para mantener el árbol durante años y conseguir que fructifique.
Puede cultivarse como planta de colección en maceta, invernadero o espacios protegidos, pero para desarrollarse y producir frutos al aire libre necesita condiciones subtropicales muy cálidas y prácticamente libres de heladas.
En las zonas más cálidas del litoral del sur de España y Canarias pueden existir microclimas donde resulte posible experimentar con su cultivo, especialmente en emplazamientos protegidos. Aun así, es considerablemente más sensible al frío que los frutales mediterráneos habituales.
🌱 Dónde comprar semillas de anacardo
En EntreSemillas encontrarás semillas de anacardo (Anacardium occidentale) destinadas a la siembra, una interesante especie tropical para quienes quieran experimentar con el cultivo de árboles frutales poco habituales.


